La nueva legislatura provincial

Por Laila Pachá Miraz

En 2015 se produjo en la provincia de Buenos Aires una nueva orientación en las preferencias de los votantes que optaron, luego de casi 30 años, por una propuesta no-peronista para ocupar la gobernación. Esto se constituyó en un hito casi fundacional de la marca “Cambiemos” a nivel nacional: no hay territorios ni gestas imposibles, ni liderazgos indiscutibles.

El avance de Cambiemos

En los últimos años, especialmente en los trascurridos desde 2011 a esta parte, el apoyo al peronismo en la provincia de Buenos Aires fue retrocediendo notablemente en las elecciones para cargos municipales, seccionales y provinciales. Un dato fundamental para observar esta evolución es la fragmentación que hoy caracteriza al justicialismo bonaerense que, desde 2013, generó varias opciones competitivas que representan las distintas aristas peronistas.

Este escenario de fragmentación otorgó a Cambiemos un campo fértil para imponer a sus candidatos: ante el peronismo dividido, Cambiemos avanzó a nivel seccional (ganando en siete de las ocho secciones electorales) y a nivel municipal, aún en distritos que le habían sido adversos en otras elecciones.

Radiografía de la nueva legislatura bonaerense

El apoyo peronista quedó únicamente concentrado en las secciones primera y tercera, y específicamente, en los distritos del conurbano que las integran. Esto, sumado a la expansión de Cambiemos en la provincia, explica la victoria del oficialismo para legisladores provinciales en casi todo el territorio bonaerense. Con excepción de la tercera sección, que en 2017 eligió diputados provinciales y la fuerza más votada fue Unidad Ciudadana, en todo el resto de las secciones, el triunfo (tanto para senadores como para diputados provinciales) le correspondió a Cambiemos. Si bien desde 2015 se observaba cómo la legislatura se fue convirtiendo al oficialismo con pases al bloque Cambiemos tanto de legisladores del Frente Renovador (FR), como del Frente Progresista, Cívico y Social, los resultados del 22 de octubre acentuaron esta tendencia.

En aquellas secciones donde se renovaron bancas para senadores (primera, cuarta, quinta y séptima), Cambiemos ganó en todas: de 23 bancas en juego, el oficialismo obtuvo 16 escaños, mientras que los 7 restantes correspondieron a Unidad Ciudadana. En las secciones donde se eligieron diputados provinciales (segunda, tercera, sexta y octava), Unidad Ciudadana ganó en la tercera, mientras que Cambiemos obtuvo la victoria en el resto: de 46 bancas en juego, Cambiemos logró 23 escaños, Unidad Ciudadana 17, 1País 5 y el FIT 1.

A raíz de los resultados arrojados por las elecciones del 22 de octubre se puede realizar una proyección sobre la conformación de ambas cámaras según fuerza política. Si bien esto no se puede realizar de manera exacta dada la falta de disciplina partidaria que se observa en la dirigencia actual, brinda una aproximación acerca de la correlación de fuerzas en la legislatura. En el Senado de la provincia, Cambiemos pasará de tener un bloque de 16 senadores a uno de 29 “puros”, es decir que contaría con mayoría propia. Como segunda fuerza aparece Unidad Ciudadana que, con aliados (bloque PJ) alcanzaría las 15 bancas.

Gráfico  1.1 Composición del Senado de la Provincia de Buenos Aires hasta el 10 de diciembre.

Fuente: Honorable Senado de la provincia de Buenos Aires

 

Gráfico  1.2 Composición del Senado de la Provincia de Buenos Aires a partir del 10 de diciembre.

 

Fuente: Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires. Dirección Nacional Electoral (www.resultados.gob.ar)

 

En la Cámara de Diputados, Cambiemos pasa de un bloque de 29 diputados a quedar a un paso de la mayoría propia con un bloque de 43 diputados, dejando al bloque de Unidad Ciudadana en segundo lugar, con 32 escaños.

 

Gráfico  2.1 Composición de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires hasta el 10 de diciembre.

Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

 

Gráfico  2.2 Composición de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires a partir del 10 de diciembre.

Fuente: Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Dirección Nacional Electoral (www.resultados.gob.ar)

 

¿Y las legisladoras?

A nivel provincial, la presencia de legisladoras en ambos recintos se encuentra hoy por debajo el 30% vigente por ley hasta el año 2016, cuando a nivel provincial se aprobó la ley de paridad para la conformación de listas[1]. En la Cámara de Diputados las mujeres sólo ocupan el 27% de los escaños, en tanto que en el Senado la participación es levemente menor, alcanzando el 26% de las bancas. A partir del 10 de diciembre, gracias a la implementación de la ley de paridad, las dos  cámaras experimentarán un incremento en la participación femenina, aunque muy inferior al 50%, alcanzando en ambas el 35% de los escaños ocupados por mujeres. Esto es así porque, si bien se cumple en todas las listas con el requisito de candidatos intercalados de ambos géneros, los casos donde ingresa una cantidad impar de candidatos de alguna lista, tiende a disminuir la presencia de mujeres ya que las mismas suelen estar encabezadas por hombres. Así es como, aun respetando la paridad y el intercalado en las listas, la presencia de mujeres sigue siendo muy inferior al 50%.

El (nuevo) bastión oficialista

Con una composición de la legislatura favorable a la gobernadora María Eugenia Vidal, Cambiemos refuerza su poder en la provincia de Buenos Aires. Si bien los resultados de las elecciones no determinan la posterior conformación de los bloques legislativos, la falta de disciplina partidaria suele afectar más a los partidos de oposición, donde las negociaciones son más habituales tanto con otros bloques opositores como con el oficialismo, en especial en el tratamiento de leyes que requieren mayorías especiales.

El retroceso del peronismo en la provincia debe entenderse como producto de la fragmentación que se originó principalmente post-2011. Si se sumaran en cada sección los resultados de las tres fuerzas que encabezaron candidatos de origen peronista (Unidad Ciudadana, 1País y Frente Justicialista), en todos los casos se supera el caudal de votos obtenido por Cambiemos. En política, si bien se suele mencionar que “dos más dos no siempre es cuatro”, esto muestra que la fragmentación perjudica al peronismo de la provincia de Buenos Aires, que de esta manera perdió su histórico bastión, con la única excepción de la tercera sección, donde si bien Unidad Ciudadana ganó ampliamente, los resultados no fueron tan contundentes como en elecciones anteriores.

En 2015, Cambiemos derribó el mito de que ninguna fuerza a excepción del peronismo gana en la provincia de Buenos Aires y, además, en 2017, reforzó su hegemonía en este territorio. La victoria puede explicarse a través de los aciertos propios, pero también de los errores ajenos: la fragmentación del arco opositor, como sucedió en 2011 en las presidenciales, favorece a los oficialismos en un círculo al debilitar a los opositores y a su vez, la falta de liderazgos que esto genera vuelve a fomentar la fragmentación. Así, Cambiemos logró extender su hegemonía más allá de los límites de CABA y convertir a la provincia de Buenos Aires en el nuevo bastión oficialista.

 

[1] Recientemente también se aprobó la Ley de paridad en el Congreso Nacional. Sólo resta la reglamentación del PEN.

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